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Para poder imprimir las impresoras de chorro de tinta utilizan cartuchos de tinta líquida, los que son pequeños y sencillos. Las impresoras láser funcionan con tóner (tinta sólida en polvo muy fino), el que está dentro de una carcasa de plástico, es decir, el cartucho de tóner.
Desde un punto de vista ecológico, es una atrocidad el tirar un cartucho de tinta o un cartucho de tóner vacío, ya que este último pesa más de 1 kg de plástico, metal, residuos tóxicos. Estos residuos no son biodegradables, es decir que no se destruyen por sí mismos con el paso de los años.
Además, volver a fabricar un cartucho nuevo supone el gasto de materias primas y productos energéticos de alto costo y escasos. Un cartucho de tóner es reutilizable unas 10 veces desde su puesta en marcha.
Este residuo es eliminado involuntariamente por todos los propietarios de impresoras, ya que muchos usuarios desconocen que los cartuchos pueden ser recargados, tirándolos a la basura, contaminando el medio ambiente.
La actividad de recarga de cartuchos de tóner es muy simple y muy rentable; tiene mucho éxito en los Estados Unidos desde hace más de 10 años. Se reciclan de forma satisfactoria todos los modelos de impresoras de chorro, aunque por cuestiones de costo y de implementación los más usuales son aquellos que incorporan cabezal activo (HP, Canon, IBM, Oki, Samsung, etc.).
La mayoría de los cartuchos de impresoras láser se reciclan: HP, Apple, Epson, Nec, Canon, IBM, Minolta, etc. También se reciclan los de fax láser Canon, Ricoh, Panasonic, etc. Cuando nació el mercado del reciclaje, tan sólo el 15% de las empresas poseía impresora láser, ahora es el 90%.
Esto hace que nuestro mercado potencial se haya disparado. Reciclar no significa solamente rellenar o recargar el depósito de tóner o tinta. Reciclar significa sustituir la tinta o tóner aprovechando las carcasas plásticas y piezas mecánicas, sustituyendo los elementos deteriorados o desgastados por otros nuevos de idéntica o superior calidad que los originales.
Un dato a tener en cuenta es que para la fabricación de un cartucho de plástico se necesitan entre 20 a 25 litros de petróleo bruto. Las ventajas del reciclado de cartuchos, son: la reducción de residuos, mediante la reutilización de las materias primas y reciclado los componentes; y la economía para el usuario, ya que un cartucho reciclado es un 40 o 50% más barato que uno original, teniendo la misma calidad y rendimiento.
En Estados Unidos se recicla casi la mitad de los cartuchos generados. En los países más avanzados de Europa el índice está por encima del 30%.